Adaptar una mentalidad de Talento

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Adaptar una mentalidad de Talento
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“… el talento es un don y se debe cultivar, no dejarlo languidecer”.

Con esta frase, tomada del libro La Guerra de los Talentos, se resume el compromiso que debe tener todo líder en el manejo de un grupo humano, incluyéndose a sí mismo. Es un compromiso ineludible, inherente a las funciones que desempeña dentro de una organización, cualquiera que sea la naturaleza o razón social de esa organización.

Los líderes afectan el éxito y la carrera de otras personas, son el espejo y reflejo de una organización y la pueden conducir al éxito ó al fracaso, siendo la calidad del personal con que cuentan, un factor determinante en este resultado.

Toda organización busca altos niveles de productividad y el personal es un componente decisivo para lograr este objetivo. En ese sentido todo Gerente, Director, Jefe ó como pueda llamarse el líder de un grupo, debe actuar con personas claves y adoptar técnicas y conceptos de administración de personal para mejorar esta productividad con muy buenos desempeños de las personas en sus distintos puestos de trabajo.

 El líder talentoso cuenta con capacidades y cualidades que hacen parte de su modo de vida y son ejemplo en todo momento para su grupo, irradiándose también hacia fuera de la organización. Estas características le permiten alcanzar niveles superiores que hacen la diferencia y marca una ventaja competitiva. Estas cualidades no solo corresponden a altos niveles de coeficiente intelectual, sino que también comprende: agilidad mental estratégica, capacidad de liderazgo, madurez emocional, destrezas de comunicación, capacidad de atraer talentos e inspirar a otras personas talentosas, instinto emprendedor, destrezas funcionales y capacidad de producir resultados.

Una persona talentosa es una persona comprometida que pone en práctica sus capacidades para obtener resultados superiores en un entorno y organización determinados.

La calificación de talentoso está condicionada a los perfiles ó estándares que se pretenden en forma particular en una organización. El personal talentoso alcanza resultados superiores, cuando la organización se lo permite; esto quiere decir que una persona que no alcance resultados superiores no significa que no puede hacerlo en otro entorno, en otra empresa o en otro puesto, donde sí se le brinden las condiciones adecuadas para poder desarrollar y mostrar sus cualidades.

Toma mucho tiempo formar, capacitar y desarrollar el personal idóneo para la conformación de grupos de trabajos competitivos, es por ello que las organizaciones han comenzado a considerar al talento humano como su capital mas importante y la adecuada administración de los mismos como una de sus tareas principales.

Si la gente de talento es la base de mejores productos para una empresa, las inversiones que se hagan al respecto no deben considerarse como gastos, sino como una inversión con rentabilidad segura en la medida que exista un plan de selección, evaluación de desempeño y procesos de mejoramiento enfocados en atraer, desarrollar, entusiasmar y retener a gente talentosa.

Según lo anterior, una buena gestión de talento comienza con una buena selección de personal, para lo cual deben existir unos estándares de talento definidos por la organización. Estos responden a perfiles, competencias y procesos de mejoramiento determinados por evaluaciones de desempeño. Mención especial merece el proceso de selección en Google, donde se preocupan principalmente por evaluar el comportamiento emocional del individuo dentro de un grupo de trabajo, ya que el nivel académico lo tienen garantizado desde un principio al preseleccionar a los mejores de las mejores universidades.

Los líderes talentosos saben distinguir al personal idóneo, se convierten en modelo y se comprometen en cultivar sus virtudes. Esta postura se convierte en hábito que se transmite a nivel organizacional, infundiendo mentalidad de talento a las demás áreas de la organización.

La responsabilidad del líder de talento le exige tomar parte activa en las decisiones sobre personal en todos los niveles de la organización. Igualmente también le exige evaluar continuamente la gestión de talento y rendir cuentas por el fortalecimiento de los equipos de talentos que forman.

De la misma manera que se incluyen indicadores de gestión medibles en diferentes procesos de una organización, también debería definirse e incluirse los indicadores de gestión de talento. Posiblemente no sea fácil definir, ni medir tales indicadores, pero el impacto altamente positivo del talento en los resultados de la organización es una realidad tangible.

Definitivamente para triunfar en el mercado se debe incorporar y desarrollar una mentalidad de talento en las personas dentro de una organización. Esta mentalidad no debe ser estática ni rígida, sino que por el contrario, debe ser dinámica y flexible, de tal manera que permita adaptarse a cambios, principalmente los impuestos por la tecnología. Esta mentalidad debe evolucionar continuamente en la medida en que la persona acumula nuevos conocimientos y experiencias.

Editado por: Harold Andrés Satizábal Minotta
                             Director de Mantenimiento de Equipos.